La Festividad del Corpus, trasladada por permiso papal al mes de julio con motivo y conmemoración del Miracle dels Peixets, es, junto a la festividad del patrón de la villa San Cristóbal, los dos ejes litúrgicos centrales sobre los que se asientan diversos actos eucarísticos celebrados a lo largo de la Semana de Fiestas de Alboraya. Junto a estos dos grandes actos, los alborayenses también celebraron la fiesta en honor a San Roque con el tradicional reparto de rollos y cirios al finalizar la misa, así como la celebración en acción de gracias de los Mayores de nuestra localidad, la fiesta de San Isidro Labrador y la de la Virgen de Agosto, titular de la parroquia y que también es trasladada a las fiestas patronales por evitar la desertización que sufre Alboraya en plena canícula de agosto, allá por el 15 cuando es realmente la fiesta de la Asunción. Actos todos ellos que congregaron en mayor o menor medida a numerosos feligreses así como a las autoridades de la localidad, sobre todo en los dos grandes días.