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Existen una serie de mitos y creencias sobre el consumo de alcohol
que es necesario analizar y que podríamos resumir en los
siguientes:
1.
No hay peligro si estoy por debajo del límite legal.
Es totalmente falso. Con 0,5 gr/l de alcohol en sangre prácticamente
todos los conductores tienen alterada su capacidad para conducir
y presentan un mayor riesgo de accidente. De hecho, con niveles
de 0,15-0,2 g/l de alcohol en sangre ya empieza a observarse deterioro
de la función psicomotriz, y existe un mayor riesgo de accidente.
Esto se da especialmente en los conductores noveles y no experimentados,
así como entre aquellos que no beben de manera habitual.
2. Dos personas que beben lo mismo tendrán
la misma concentración en sangre.
Esta afirmación es falsa. El nivel de alcohol en sangre se
ve influido por el peso y el sexo del individuo. De hecho, las personas
de mayor peso y los varones presentan menores niveles de alcohol
en sangre que las delgadas y las mujeres.
3. El alcohol ingerido con la comida no
se absorbe.
Esto es falso. El beber alcohol en las comidas hace que se retrase
la absorción del alcohol, aunque al final este se acaba absorbiendo.
Por el contrario, el ingerir alcohol con el estómago vacío
favorece que el alcohol se absorba más rápidamente
y, en consecuencia, que sus efectos se inicien antes.
4.
¡Yo nunca daré positivo!.
Muchas personas por su trabajo necesitan "alternar con sus
clientes". Ellos piensan que tomar un aperitivo, luego vino
en la comida, la copa después de comer, etc., no les va a
"afectar" ni les va a hacer que den positivo en un control
porque están acostumbrados a beber y, además, porque
beben "poca" cantidad y a lo largo del tiempo. Esto es
falso. El hígado metaboliza unos 7-10 g de alcohol por hora
(el equivalente a 0,1-0,15 g/l de alcohol en sangre), por lo que
al final su nivel de alcohol acumulado en sangre es mucho mayor
de lo que piensa.
5. ¡Un café, una cabezadita
y como nuevo!
Gran número de personas tienen la creencia errónea
de que tomar un café o un té va a contrarrestar los
efectos del alcohol. Asimismo hay algunas personas que creen que
por dormir un poco ya han conseguido restablecer sus funciones psicomotrices.
Nada más lejos de la realidad, ya que los efectos del alcohol
están en relación directa con los niveles de alcohol
en sangre, y ni el café, ni el té, ni darse una ducha
o dormir un poco, son capaces de reducir los niveles de alcohol
en sangre. Esto no quiere decir que puedan servir para contrarrestar,
aunque muy parcialmente, algunos efectos del alcohol durante cierto
tiempo.
6. Y a la mañana siguiente, ¡positivo!
Es conocido que algunas personas ingieren grandes cantidades de
alcohol cuando salen por la noche durante el fin de semana. En estos
casos puede ocurrir, que incluso después de haber dormido
ocho horas, los niveles de alcohol en sangre sean todavía
superiores al límite legal. Por ejemplo, una persona con
un nivel de alcoholemia de 1,8 g/l puede necesitar entre 6 y 10
horas para que el nivel de alcoholemia dé "negativo".
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